
Por qué mi gato me sigue a todas partes
Tu gato te sigue sobre todo por afecto, costumbre, hambre o ganas de jugar. Aprende a distinguir este comportamiento normal de las señales que requieren acudir al veterinario.
Los gatos se comunican de forma muy distinta a los perros. Te ayudamos a entender sus maullidos, mordiscos y manías, a resolver los problemas con el arenero y a montar una casa en la que tu gato esté tranquilo y entretenido.

Tu gato te sigue sobre todo por afecto, costumbre, hambre o ganas de jugar. Aprende a distinguir este comportamiento normal de las señales que requieren acudir al veterinario.

Cuando un gato te lame, lo más habitual es que sea una muestra de cariño y confianza. El contexto del lamido, como si ronronea, si va seguido de un mordisco o si es excesivo, indica si es algo normal o si conviene consultar al veterinario.

Un gato que deja de usar el arenero casi nunca lo hace por fastidiar. Detrás suele haber un problema de salud, un arenero que no le gusta o una situación de estrés. Te explicamos cómo averiguarlo y qué hacer.
Un gato necesita sitios en alto para observar, escondites, un rascador estable y el arenero lejos de su comida y su agua. Si hay varios gatos, la regla habitual es un arenero por gato y uno más. Revisa ventanas y balcones: las caídas desde altura son frecuentes y se evitan con una red de protección. Retira plantas tóxicas como los lirios y guarda hilos, gomas y cables, que les atraen y pueden ser peligrosos.
Dejar de usar el arenero, esconderse más de lo normal, comer menos, lamerse en exceso una zona o maullar de forma distinta pueden ser señales de dolor o estrés. Los gatos disimulan bien el malestar, así que cualquier cambio que dure más de un día o dos merece una consulta veterinaria. Si orina con esfuerzo o no orina, acude de urgencia, sobre todo en machos.
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