Las bases del refuerzo positivo en perros y gatos
Premia lo que quieres que se repita justo en el momento en que ocurre, con comida, juego o caricias, y no premies lo que no quieres. Las sesiones deben ser cortas, de cinco a diez minutos, y terminar siempre con algo que le salga bien. Usa siempre la misma palabra para cada orden y que toda la familia la diga igual. Los castigos físicos o los gritos generan miedo y suelen empeorar el problema.
Cuándo pedir ayuda a un educador canino o un etólogo
Si hay agresividad hacia personas u otros animales, miedo intenso, ansiedad cuando se queda solo que no mejora o cualquier problema que te haga sentir que no controlas la situación. Un educador canino que trabaje en positivo o un veterinario especializado en etología pueden valorar el caso. Antes, descarta con tu veterinario que haya dolor o una enfermedad detrás del cambio de conducta.